Ep. 14. Los aprendizajes de un emprendedor derrotado

 Había participado en eventos donde enseñaban lo necesario para ser emprendedor, los sistemas que tienes que tener en tu negocio, los números que tienes que ver, las estrategias que tienes que aplicar, y recuerdo una frase que me dijeron y que por la mala tuve que verificar. 

"Los negocios solo te dejan enfermedades y soledad."

Recordaba la trobosis y pensaba, no quiero mas de eso, y el abrir el negocio que era de mi papá seguro me traería eso, ¿pero que podía hacer? estaba condenado, y el ego de mi lado no ayudaba.

Parte del proceso de colaboración de los nuevos dueños de mi negocio antiguo fue buscar a alguien que reparar un generador eléctrico que se había dañado, y ese incidente me abrió los ojos a algo que no esperaba en un futuro medio, tirar abajo las barreras de mi ego.

En la tarde me enconemdaron llevar a revisión uno de los generadores de la empresa ya que accientalemnte un cable fuera de posición produjo una buena humareda en el aparato. El país pasaba por una de las mayores temporadas de apagones de la historia, la segunda que recordaba, y la verdad, no esperaba que fuera así, como sea lo llevé con un buen amigo de la universidad que siempre recuerdo con cariño, Daniel.

Después de buscar su nuevo local, ya que cuando llegué a su antiguo taller solo encontré un letrero con las indicaciones. Él tuvo una vida sentimental algo pesada, había pasado por un divorcio muy agotante, ya tenía una nueva pareja que lo apoyaba, y que como en muchos casos, a las ex, no les gusta ver a los hombres ser felicies, como sea, su vida se complicó, y encontrarlo fué muy bueno, ya que me actualizó de todas las que había pasado, y la mayor lección que me dejó, es que a pesar de todo, si no nos rendimos, avanzamos.

Daniel, ya con una situación mas estable, no una belleza, pero si estable, conversó conmigo para ponerme al tanto y me dejó claro que solo hay que seguir. Y me demostró que si dejamos el ego de lado, aún con un trabajo "humilde" como el de rebobinar maquinas eléctricas, tal como lo hacía su padre, no tiene nada de malo, aunque todo mundo haya esperado cosas mayores y éxiros mas grandes, como el ser dueño de tu propia empresa, que al menos para mí, ya no podía ser.

Pero volviendo a marzo, la sensación del filo metálico de la espada en mi pecho que marcaba el principio de un cambio radical era mas fuerte que nunca. Y la alternativa era volver a abrir el taller de mi padre que ya llevaba 3 años cerrado.

Lo admito, le dí muchas vueltas a eso. Mi mamá, quien se había quedado a cargo de la tienda de repuestos electrónicos de a lado del taller, dió lo mejor que pudo para mantener el legado de mi papá, al menos en ese punto de lo que era el negocio. Durante meses, despues de la muerte de mi papá, varias personas que eran conocidas de mi papá querían trabajar allí, aprovechar el impulso que tenía el negocio durante años, pero mi mamá no lo permitió, ya que no iba a dejar en manos de cualquiera el prestigio ganado con los años del taller, que fué ganado a pulso por mi papá.

Mis razones para no tomar la posta. Mi papá siempre decía "tienes que ser algo mas que tu papá" y haberme puesto un negocio como el que vendí, cumplía ese propósito. Pero ya no podía ser mejor si hacía lo mismo que mi papá.

Por otro lado mi papá logró lo que logró sin terminar el bachillerato y solo con cursos por correspondencia y eventualmente cursos especializados en reparación de equipos electrónicos, a mi me enviaron a la universidad de ingeniería electrónica mas prestigiosa del Ecuador, la ESPOL. y cómo podría ser mejor si hacía lo mismo que mi papá, ese era un gran bloqueo, en parte de mi lógica, y supongo que mi ego lo aprovaba.

Pero el tiempo no perdona, y hay que comer, y un día de marzo del 2025 le dije a mi mamá, "si, voy a abrir el taller de mi papá, pero bajo mis términos"

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